“NOBODY” is a series of photos taken on the 21st. of may 2013, on a holiday in Santiago de Chile. this man is from Haiti, his name is Stephane -for what I heard, as he was yelling in a very complicated french-. He’s 29 years old, and he seems to be a refugee. But his family is still in Haiti; two daughters and a disabled wife, are waiting for Stephane to take them to a better quality of life in Chile. That was what the Haitian goverment and some other people - I couldn’t understand - promised him. Now, one of his daughters is dying due to malaria. His wife has no money, and he is unemployed here in Chile. He was desperate, on a holiday, yelling in front of his embassy, but no one appeared. When I mean no one, no even the police. He prayed, he cursed, he spit, he challenged anyone to fight with him, he also cried. He took off all of his clothes, it was a cold tuesday morning, 8°C, but he didn’t care, so he kept yelling over and over again: - I’m not nobody, my name is Stephan, and here I am, naked, stripped of all dignity to prove that I do exist!!!. yet no one came.
“NADIE” es una serie de fotos tomadas el 21 de mayo de 2013, en un feriado en Santiago de Chile. éste hombre es de Haití, su nombre es Stephane -por lo que he alcance a oir, ya que estaba gritando en un francés bastante cerrado-. Tiene 29 años de edad, y parece ser un refugiado. Pero su familia todavía está en Haití, sus dos hijas y una esposa con discapacidad motríz, están esperando por Stephane para llevarlas a una mejor calidad de vida en Chile. Eso fue lo que el gobierno de Haití y algunas otras personas -no puede entender cuales- le prometieron. Ahora, una de sus hijas está muriendo debido a la malaria. Su esposa no tiene dinero, y él está desempleado aquí en Chile. Estaba desesperado, en un día festivo, gritando frente a su embajada, pero nadie apareció. Cuando me refiero a nadie, ni siquiera la policía. Oró, maldijo, escupió, desafió a cualquiera a luchar con él, también lloró. Se quitó toda la ropa, era una fría mañana de Martes, 8 ° C, pero no le importó, así que siguió gritando una y otra vez: - ¡¡¡Yo no soy nadie, me llamo Stephan, y aquí estoy, desnudo, despojado de toda dignidad para probar que existo!!!. Pero nadie vino.




